martes, 16 de marzo de 2010

I. murmullo ácrata





I


con el murmullo de

las hormigas

un silencio

moquea

–el muy llorón-

mientras la tarde

se estrella

a cascotazos

y uno a uno

se derraman

a borbotones caen

los pedazos desnudos

del tiempo que se mece

en el tiempo sin tiempo

absurdos pasmosos

inasibles se escapan

y su destello azul

derrite mis ojos


las hormigas sigilosas hacen su trabajo

las muy idiotas se llevan la tarde a cuestas

sepa que no se detienen no cómo hacerlo

si así lo dicta la comunidad no te detendrás

nadie que las observe nadie que las oiga no

sin vacilar sin demora alguna arrean

juntan los cachos desparramados

uno a uno amontonan los restos

no hacen ruido ningún ruido

silencio la reina duerme

y harapientos lacayos

la arropan la arropan

mientras ella sueña su sueño de seda

un febril anhelo de ella se adueña

interrumpe su plácido letargo

entre algodones y terciopelos

una impaciencia un zarandeo

por toda ella un cálido hormigueo

que la consume en silencio

que la envuelve en silencio

y que no puede confesar

y que no puede confesar

furibunda y perversa lo desea

gimotea nunca pudo el olvido

sus ojos nunca supieron

por su cuerpo un temblor

por esa hormiga jacobina

por esa hormiga jacobina

–soberana diversión-

llamada marat

ciudadano marat

al que aclaman y reclaman

tumultuosas multitudes

sin patrón sin medida

como su majestad

que entre sollozos

con su fina boca de reina

pide a la negra espesura

donde el cielo tiene lugar

oh padre mío yo te pido

escuches mi ruego yo te pido

haz que vuelva que vuelva

esa hormiga voluptuosa

plena cuyo ardor deseo

sin desmayo mi cuerpo

cual ofrenda le entrego


muy en el fondo

sé que el fondo

no tiene más fondo

como una caja

de ésas cajas

humedecidas

desfondadas

como ese niño

triste sin un fondo

al que salir a jugar

a potrear a patear

como una casa

sin fondo ni jardín

así me encuentro

tocando el fondo

tocando el fondo

con mis manos

con mis pies

aferrado al fondo

con todo mi peso

está bien lo sé

y no me quejo

y no me quejo

no hay más allá

-dicen- del fondo

sólo un fondo

sin fondo

sin fondo

en el que

abismarse

sin tocar nunca

ese fondo allá

lejos en el fondo

sin fondo sin fondo


los ojos

perderme

en esos ojos

sin fondo

perderme

en esos ojos

y nada más

y nada más



No hay comentarios:

Publicar un comentario